La iniciativa ha reunido a más de 200 participantes en una propuesta que combina vino, patrimonio e historia para descubrir algunos de los rincones más singulares del territorio.
La Ruta del Vino Cigales cierra la primera edición de las Catas Escondidas, una iniciativa de enoturismo que ha invitado a vecinos y visitantes a descubrir algunos de los espacios más curiosos y sorprendentes de los municipios de la Ruta, combinando vino, patrimonio e historia.
Durante los meses de verano, las Catas Escondidas han recorrido diferentes localidades del territorio, ofreciendo una experiencia diferente en la que los participantes han podido disfrutar de la degustación comentada de dos vinos de bodegas de la Ruta, acompañados de queso, en espacios singulares cuyo emplazamiento se desvelaba poco antes de comenzar la actividad.
Antiguos espacios patrimoniales, rincones cargados de historia y lugares poco conocidos han sido los protagonistas de unas jornadas que han permitido descubrir una cara diferente de los municipios participantes, poniendo en valor recursos que, en muchas ocasiones, permanecen fuera de los recorridos turísticos habituales.
El enoturismo como herramienta para dinamizar el territorio
Las Catas Escondidas nacieron con el objetivo de demostrar que el enoturismo va mucho más allá de la visita a una bodega. A través de esta propuesta, la Ruta del Vino Cigales ha querido fomentar el movimiento entre municipios, promover las visitas de proximidad y acercar el patrimonio local a nuevos públicos.
La iniciativa se ha desarrollado en colaboración con los ayuntamientos participantes y las bodegas socias de la Ruta, poniendo de manifiesto la importancia del trabajo conjunto entre las instituciones y el sector turístico para generar nuevas experiencias y fortalecer la oferta del territorio.
Además de disfrutar de los vinos y descubrir lugares singulares, los asistentes han tenido la oportunidad de conocer historias, anécdotas y curiosidades de cada localidad, acercándose a su identidad desde una perspectiva diferente.
Con esta primera edición, la Ruta del Vino Cigales refuerza su apuesta por un modelo de enoturismo que conecta vino, cultura y patrimonio, y que contribuye a dar visibilidad a los recursos turísticos de sus municipios.
La Ruta del Vino Cigales agradece la implicación de los ayuntamientos, las bodegas participantes, los colaboradores y todas las personas que han formado parte de esta iniciativa, contribuyendo a hacer de las Catas Escondidas una nueva forma de descubrir y disfrutar del territorio.
Porque en la Ruta del Vino Cigales siempre hay algo más por descubrir.

